Capítulo 5

Por W.C.D-V

Dando la espalda a Padre y concentrada en su gran amor, Catherine no se dio cuenta en ese momento de que Vincent estaba viendo algo inusual mientras buscaba la respuesta adecuada.

Catherine se dio cuenta en primer lugar de la conmoción a su espalda cuando oyó un ruido fuerte y una maldición.

-¡Padre! – gritó Catherine mientras se daba la vuelta para ver que había pasado.- ¿Estás bien?

-Ayúdame a quitarme el calcetín, Vincent - le pidió Padre mientras ponía una pierna sobre la otra para poder alcanzar su dedo. - Y Catherine, ¿serías tan amable de llenar una palangana con agua? Te lo apreciaría.

-Claro, Padre – Catherine miró preocupada al hombre mayor y se apresuró a llenar la palangana. Vincent por su parte se arrodilló y susurró a su Padre:

-Te debo una Padre

- Y que lo digas, hijo.

- Lo que no entiendo es cómo puedes estar ahí sentado simulando que te duele- Se rió Vincent.

- No estoy simulando, Vincent. Mis pies andan necesitados de un buen lavado.

Habiéndole quitado el calcetín, Vincent contestó:

- ¿Y ahora me lo dices? ¿Cuándo fue la última vez que te los lavaste?

- Te haré saber que me lavo los pies una vez al año, lo necesiten o no- contestó Padre en un tono muy serio. Vincent miró a su Padre con incredulidad y Padre se rió.

-- Sólo estaba bromeando. Su pudieras ver la cara que has puesto, es la recompensa que necesitaba por haberte ayudado.

Vincent se rio también pero volvió a poner una expression seria en cuanto Catherine volvió con la palangana llena de agua fría.

- Aquí la tienes Padre, mete el pie, debería quitarte el dolor.

Sin pensar mucho en su pequeño "accidente" y sintiéndose bastante satisfecho por haber despistado a Catherine de sus pesquisas, Padre metió el pie en el agua y gritó:

- ¡está helada! – exclamó sacando el pie de inmediato.

- Debe de estarlo. Ese libro era muy pesado y tu dedo podría estar roto. A lo mejor Peter debería echarle un vistazo. Puedo ir a llamarle si quieres.

- No te preocupes Catherine. No será necesario. Pero si pudieras añadir un poco de agua caliente te lo agradecería.

- Ni hablar, Padre. En serio, los médicos son los peores pacientes, simplemente mete el dedo en el agua, así, no hace falta que metas todo el pie. ¿No está mejor así?

A Padre le castañeaban los dientes demasiado como para poder contestar, Vincent le debía un favor bien grande. La mirada que le echó a su hijo sobre el hombro de Catherie se lo dejó bien claro.

- Quizás debería de ir a buscar a Mary- sugirió Vincent para romper el silencio que se había creado. Tenía miedo de que en cualquier momento Catherine se acordara de la pregunta anterior y cuanto antes pudiera escaparse mejor. Sin embargo Padre está vez no reacciono con rapidez y rechazó la oferta.

- No, no molestes a Mary, segur que no está roto, puedo arreglármelas yo solo si esperas a que mi dedo esté en remojo un rato y luego me ayudas con el calcetín.

-¿Cuanto tiempo debería de estar en remojo? – preguntó Vincent acercándose cada vez más a la puerta sin que Catherine se diera cuenta.

Padre, que ya no podia aguantar más dentro del agua fría contestó:

-Ahora debería de estar bien, seguro que ya ha sido bastante tiempo.

- No puede ser- le dijo Catherine dando un paso al frente – Cuando alguno de los niños se hace daño siempre les haces tener su brazo o pierna en agua fría durante al menos diez minutos. Tú mismo lo has dicho, el hielo o el agua fría deben de ser aplicados durante un largo rato o no tienen ningún efecto. Así que quédate quieto. Si tienes frío a lo major una taza de te te ayudará a entrar en calor además podría ser buena para el susto.

-¿Susto? –preguntó Padre. Empezaba a perder el control del argumento de la historía.

- El susto por haber dejado caer el libro sobre tu pie. Puede que no lo sepas, pero pronto podrías empezar a sentirte mareado, por lo que yo se una taza de te dulce te haría bien. Eso es lo que tú siempre dices.

Catherine no esperó a que le contestara. Sin embargo se paró de golpe junto a la silla donde había estado sentada antes y dijo:

- Quizás mientras estoy por aquí debería apartar el libro para que no se te caiga también.... oh… ¿donde está?

Miró a su alrededor confundida, después a Padre y Vincent, ambos parecían incómodos, pero ¿porqué? No tenía ni idea.

- Es raro- frunció en entrecejo perpleja.

Padre no quería preguntarselo, pero lo hizo de todas formas:

- ¿Qué pasa querida? – intentando mantener su voz vacía de culpabilidad. Por suerte Catherine no pareció darse cuenta. En cambio parecía extremadamente excitada al acordarse del motivo de su presencia allí cuando había estado leyendo el libro de medicina.

"Esto es muy raro" Se dijo a si misma, luego miró hacía donde Padres taba sentado con cara de pura inocencia.

-¿Qué pasa querida? – Por el rabillo del ojo vio que Vincent casi había llegado hasta la salida, retrocediendo de centímetro en centímetro, haciendo parecer que no se había movido nada en absoluto. En cualquier momento la mente de abogada de Catherine se daría cuenta de que la distancia entre ellos estaba aumentando, Padre no podía dejar que eso pasara. ¿Cuántos favores le debía ya Vincent? ¿Dos? No, ya eran tres. Padre empezó a pensar en las maneras en las que le iba a devolver los favores, así que todo lo que Catherine vio fue la expresión de Padre en profunda reflexión.

-Bueno, cuando Vincent entró en tu habitación y yo salté a preguntarle algo… oh, eso me recuerda, ¡Vincent, Vincent! ¿A dónde se ha ido ahora?

Catherine miró de Nuevo a Padre que intentaba manterner la cara relajada. Había visto la cara de Vincent cuando Catherine empezó a recordar lo de antes. Vincent sabía que se acordaría de lo que quería preguntarle y él se había ido, así sin más. Como estaba tan cerca de la puerta, no había hecho ningún ruido. Simplemente se había esfumado.

-¿Donde ha ido? – Catherine se quejó- Quería preguntarle algo.- Indecisa entre dejar a Padre solo ir a por Vincent, dudó durante el suficiente tiempo como para que Padre tuviera tiempo de pensar un nuevo plan.

-Oh Catherine…¡Rápido, ayúdame!

-Padre, ¿qué pasa? -Catherine se volvió hacia la salida y se aproximó rápido al hombre mayor. Él estaba inclinado sobre la mesa intentando alcanzar su bastón que se había escurrido debajo cuando lo había usado para acercar el libro de debajo de la silla antes.

-Déjame ayudarte. ¿Te ibas a levantar? No creo que debieras. Déjame secarte el pie y ponerte el calcetín.- Se acercó al pie y al calcetín a la vez pero dejó caer el calcetín de inmediato- ¡Dios mío! ¿Es que nunca has odio hablar de los devoradores de olor, Padre?

-¿Debora qué?

- Deboradores de olor. Los pones en tu zapato y hacen que no huela mal. No importa- añadió al ver su expresión de sorpresa – ¿Tienes calceltines limpios en algún lugar?

- Mm … sí.. en algún lugar… creo que Mary puso algunos limpios en aquel cajón de allí.-señaló Padre.

Catherine le miró sorprendida- ¿Cuanto tiempo has estabo viviendo aquí? ¿Y no estás seguro de donde están tus calcetines? Debería darete vergüenza.- Se rió Catherine, para mostrarle que estaba bromeando se acercó al mueble que estaba detrás de la silla donde había estado sentada antes.

-Esto me recuerda…- hizo una pausa y miró debajo de la silla- Cuando estaba sentada aquí antes, estaba leyendo la revista médica y recuerdo perfectamente haberla dejado sobre el asiento cuando Vincent apareció a la entrada de tu habitación. Pero ahora no está. ¿Dónde está? – Miró suspicaz hacia donde Padre estaba sentado con el pie en su mano, la palangana a sus pies y la revista de medicina abierta a sus pies en el suelo.

-¡Espera un momento! –Exclamó Catherine – Si este es el libro que estaba leyendo...- lo recogió y miró la tapa – Y creo que es el que...uno ¿cómo ha llegado hasta aquí? Y dos, ¿qué hace abierto aquí cuando tu pie está allí? De hecho tus piernas estaban bajo tu escritorio cuando Vincent pasó, ¿cómo es que el libro no sólo saltó hasta aquí él solito sino que aterrizó sobre tu pie cuando tenías los pies debajo del escritorio? – Miró con sospecha a Padre, pero no podía creer que hubiera A, dejado caer el libro sobre su dedo a propósito y B, si lo había hecho, ¿por qué motivo? A no ser que...Miró hacia la puerta.. Vincent había desaparecido muy rápido, ¿no?

-Si hubiera un jurado aquí, te puedo asegurar que esta situación no les gustaría nada en absoluto, así que ¿porqué no me cuentas que está pasando, Padre?

Con toda inocencia padre contestó:

- Querida, no tengo ni idea de qué estás hablando. Lo único que debería de estar pasando es que el calcetín cubriera mi pie. ¿No crees que mi pie ya ha cogido bastante frío?

-Quizás sí… pero quizás ni siquiera deberíamos de haberlo quitado en primer lugar. Mmmm- Se acercó a su lado y se arrodilló. Cuando intentó cogerlo, padre lo retiró, cosa que a ella no le hizo ninguna gracia.

-Enseñame el pie Padre, quiero ver cómo está de inflado.

-Catherine, compórtate, ¿qué crees que estoy haciendo? ¿Dejando caer un libro sobre mi pie a propósito?

-No… pero… podrías estar simulando el haberte hecho daño… para… oh, no lo sé…- Catherine se pasó una mano por el pelo- llámame paranóica, pero hay cosas muy extrañas que están pasando por aquí, y sólo quería saber que eran.

-Bueno entonces…- contestó Padre y Catherine le miró esperanzada.

- ¿Me lo vas a decir?

-Sí

-¿Qué pasa?

- Estás paranoica. – Padre tuvo que cubrir su boca con la mano para evitar que se le escapara la risa.

A Catherine no le hizo ninguna gracia, se levantó de golpe, volcando la palangana, resbaló con el agua y se dio un golpe en la frente con la silla de Padre. Perdió el conocimiento de inmediato.

- ¿Oh Dios!"…¿Catherine? ¿Catherine?- Padre saltó y se golpeó el dedo son el escritorio- ¡Maldita sea!

- Lo puedes llamar castigo divino- se rió Vincent al pasar de nuevo enfrente de la puerta y mirar a ver si Catherine se había ido ya. Susurró:

. -¿Catherine se ha ido ya?

Se acercó a ayudar a su padre y entonces la vio caída en el suelo.

-¡CATHERINE!"

Giró en Redondo mirando acusatoriamente a su Padre, el cual estaba apoyado sobre su escritorio con el bastón en una mano y su pie en la otra.

-¿Qué le has hecho? -gritó Vincent – ya sé que no queríamos que se enterara de de nada, pero ¿tenías que llegar incluso a dejarla inconsciente?

-Bueno, qué es un pequeño coma entre amigos...¡Vincent! ¿por quien me has tomado? Iba a ayudarla cuando me golpee el dedo. ¡ay Dios mío! Creo que me lo he roto.

-Eso espero- contestó Vincent enfadado. Se acercó a Catherine, le cogió la muñeca para comprobar su pulso y suspiró cuando vio que todo parecía normal aparte de estar inconsciente.

-Ponla sobre mi cama. Hay sales olorosas en el armario. Pónselas debajo de la nariz, ya sabes lo que tienes que hacer Le ordenó Padre sin ninguna suavidad ya que él estaba ocupándose de su propio dolor.

Vincent le obedeció y muy pronto Catherine estaba tosiendo y escupiendo un montón.

¿Qué ha pasado? ¡Ay, mi cabeza! -protestó Catherine mientras se llevaba la mano a la frente.

-¿No te acuerdas? – le preguntó Vincent intentando no sonar demasiado esperanzado. Catherine sacudió la cabeza, incluso eso dolía:

-¡ai!, no…¿qué estoy haciendo aquí, Vincent?

- Nos hacís una visita, por desgracia te resbalaste y te diste un golpe en la cabeza, debes de tenr una pérdida temporal de memoria.

Padre pensó que era bien raro por parte de su hijo el tener los dedos cruzados ala espalda en ese momento. De todas formas.. si Catherine había perdido la memoria de manera temporal, tenían el tiempo que necesitaban para hacer lo que tenían que hacer sin que ella sospechara nada...

"Dios funciona de manera misteriosa" Pensó Padre, pero trató de no regodearse demasiado mientras acunaba su dedo lastimado.

al capítulo 6

De nuevo a comenzar

Traducción en el español de gabi, España: ¡gracias!