Capítulo 10

Por Two Tunnel Dwellers

- Catherine. Catherine, despierta.

Catherine tosió y apartó la mano de Vincent llena de sales. "¿Una carta de compromiso? ¿Qué es una carta de compromiso?" Se preguntó durante unos instantes hasta que el sueño desapareció completamente.

-¿Vincent?" –Él se sentó a su lado y el mundo volvió a tomar forma de nuevo - ¿Qué ha pasado?

-Al parecer te resbalaste en un charco y te caíste. ¿Estás bien? La miró con preocupación mientras le comprobaba el pulso con una mano.

Ella sacudió la cabeza y lo lamentó inmediatamente. Se frotó la cabeza y dijo:

-¡ai! Me parece que tengo un chichón.

-Déjamelo ver...- él la tocó suavemente – Debería dejar que Padre lo comprobase el mismo pero hoy no está en uno de sus mejores días. La preparación del Festival de Invierno normalmente le pone muy nerviosos y este parece que aún está siendo pero de lo normal. Me temo que se ha estado calmando con una botella de whisky escocés que teníamos olvidada.

Podían oir a Padre quejándose aún de su dedo y Catherine lo vio cojeando hacia su escritorio.

-¿Cuántos dedos estoy levantando?

Ella le miró sorprendida y dijo:

-Dos

Vincent suspiró aliviado – Bien.

-Me encuentro bien Vincent, en serio, aparte de este pequeño chichón. Sólo me duele un poco y nada más.

-Me alegra oírlo, pero solo como precaución, no creo que debieras de estar sola durante las próximas horas. Y tenemos que conseguir hielo para el golpe.

Vincent sopesó sus opciones. No podía dejar a Catherine Abajo, sería demasiado sencillo que descubriese la sorpresa de manera accidental. Tomó una decisión.

-Catherine, ¿puedo acompañarte a casa?

Ella sonrió, recordando el motivo de su visita.

-¿Estás tratando de librarte de mí?

¡Nunca! – contestó Vincent, y lo decía en serio y sientiéndose ligeramente culpable porque su reacción estaba escondiendo sus verdaderos motivos. Pensando con rapidez, añadió:

-El hielo es mucho más fácil de encontrar en tu apartamento que aquí Abajo

Catherine suspiró y a continuación sonrió, abandonando su intento de descubrir que estaba pasado en su Segundo hogar.

- Me encantaría que me acompañases a casa. Casi no te he visto últimamente. Pero, ¿no te estaré entreteniendo? Tu nota decía…

- No importa. No es tan importante como tu herida. ¿Te importaría que pasase la nohe contigo?

"¿Importarme? ¿está loco???" –¿Dentro de mi apartamento? – preguntó esperanzada. Sonrió cuando él dijo que sí – ¡Me encantaría!

Vincent se excusó un momento para hablar con Padre. Mantuvieron una conversación en voz baja y entonces él y Catherine caminaron de vuelta hacia el umbral debajo de su edificio, Vincent, después de pedirle que tuviera cuidado se fue prometiendo reunirse con ella de nuevo en el balcón.

Catherine prácticamente flotó hasta su apartamento. Una noche entera con Vincent... ¡dentro! Sin planes, excepto ocuparse del golpe en su cabeza. Esto podía hacer merecer la pena todas las frustraciones de las dos últimas semanas. Ahora mismo le daba igual lo que estaba pasando en los túneles. Un buen fuego en la chimenea, acurrucados en el sofá o en el suelo enfrente del fuego... conversación sin interrupciones... acurrucados en el sofá o en el suelo enfrente del fuego... compartiendo un chocolate caliente en una noche fría... acurrucados en el sofá o en el suelo enfrente del fuego...¿Es que el ascensor no iba a llegar nunca al piso 18? ¡Ah! Finalmente llegó la parada y las puertas se abrieron. Catherine entró en su apartamento y fue derecha a las puertas del dormitorio para dejar entrar a Vincent antes de correr las cortinas y encender la luz.

-¿Donde tienes el hielo?- preguntó Vincent

-Sígueme. Tú te puedes encargar del hielo y yo prepararé un chocolate caliente. Es chocolate en polvo. A William le daría un soponcio, pero es lo bastante bueno para una noche fría. Podemos encender el fuego en la chimenea...

Él la paró cuando entraban en la cocina, la giro hacia él y poniendo las manos sobre sus hombros le dijo:

- Catherine, puedes preparar el chocolate caliente luego si quieres y yo encenderé el fuego en la chimenea, pero ahora mismo, el hielo y por favor, siéntate.

Ella le dio una bolsa de plástico, abrió el congelador para que la pudiera llenar de hielo y siguió sus instrucciones, sentándose en uno de los sillones de la sala de estar. Vincent envolvió su capa sobre el otro sofá, le dio el hielo y una pequeña toalla que encontró en un cajón y ella la puso sobre el sofá sobre el que se recostó apoyando la cabeza.

-¿Podrías sentarte aquí conmigo? – le preguntó a un incómodo Vincent.

- Primero encenderé el fuego- contestó Vincent, pensando que tener algo que hacer le haría estar algo menos incómodo. Una vez el fuego estuvo bien prendido, Vincent respiró hondo, se levantó y se volvió hacia Catherine. Ella había estado observándole. El lo había sentido. Ella le amaba y se había hecho daño porque estaba intentando averiguar lo que su comunidad estaba escondiéndole. La culpabilidad que sentía era enorme. Ella parecía tan pequeña y vulnerable.

Vincent miró alrededor de la habitación momentáneamente antes de escoger uno de los cojines y sentarse a su lado.

_He estado deseando esto- dijo ella suavemente- tenerte en mi mundo de vez en cuando.

Su amor por Catherine guió sus acciones. Cogió la bolsa de hielo y la toalla, puso el cojñin sobre su falda y sin palabras la invitó a descansar su cabeza allí. Todo era muy inocente, pero a la vez era un momento muy íntimo entre los dos. Ella se estiró con su cabeza sobre la almohada y sus piernas sobre el brazo del sofá. Sabía que no era probable que durase mucha así que pensaba disfrutar de cada nanosegundo.

Ella sabía que su actual estado de bienestar se debía a la preocupación de Vincent por su salud y su sentimiento de culpa por las acciones de su familia que habían causado el accidente.

También sospechaba que ello tenía que ver con la prisa que tenía para sacarla de los túneles. Él había estado dispuesto incluso a romper sus normas y entrar en el apartamento. Su mente de abogada no había olvidado que algo raro estaba pasando. Él no estaba perdonado aún, simplemente Catherine estaba distraída voluntariamente en ese mismo momento, y como Escarlata O’Hara…ya pensaría en ello mañana.

Después de una media hora de conversación y de disfrutar de la compañía del otro, Catherine se dio cuenta que el hielo se estaba deshaciendo.

-Quizás debería de preparar ese chocolate ahora.- Dijo levantándose lentamente.

-Si quieres…- Contestó Vincent- yo me ocuparé del fuego

Cuando Catherine volvió con dos grandes tazas de chocolate caliente, Vincent había tenido tiempo de encontrar un libro. Ella miró el título y sonrió aceptándolo mientras ponía las tazas sobre la mesa y se sentaba.

- ¿Me lo leerás?– Le preguntó- esto necesitará un par de minutos para enfriarse.

Vincent se sentó y abrió el libro.

-Puedes apoyar los pies sobre la mesa.

-¿Quieres que lo haga? – Preguntó Vincent incrédulo ante la sugerencia de semejante uso de un mueble tan bonito.

- Durante mucho tiempo he estado imaginándote en mi apartamento, en el sofá, con los pies sobre la mesa, aquí.

Él le ofreció una de sus sonrisas, puso los pies sobre la mesa y empezó a leer. Al final de la primera historia bebieron parte del chocolate y hablaron. Catherine había empezado la segunda historia cuando sonó el timbre.

-¡Noooooooo!- se quejó suavemente- ahora no. Ignorémoslo.

Volvió a sonar. Quien quiera que fuera no iba a ser ignorado. Cuando no contestaron al timbre alguien empezó a golpear la puerta.

-Catherine, debería de irme.

Entonces oyeron la voz del visitante. Se abrazaron rápidamente, él se pudo la capa y se marchó por las puertas del dormitorio. Ella había estado esperando con ansia el Festival de Invierno, pero ahora se estaba empezado a preguntar si merecía la pena todo esto.

Al capítulo 11

De nuevo a comenzar

Traducción en el español de Gabi, España: ¡gracias!